Año 2026 · Nº 2101
Crónica Central

Lo que pasa, contado completo

México

Disminuye a 11.5% hogares mexicanos que redujeron consumo alimentario por falta dinero

El INEGI reportó una reducción significativa en la inseguridad alimentaria en México durante la última década, pasando de 19.45% a 11.50% de los hogares.

Redacción Crónica Central
Foto: eleconomista.com.mx

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares presentada por el INEGI reveló una mejora sustancial en el acceso a la alimentación en México durante el periodo 2015-2025. Los resultados indican que el porcentaje de familias que se vieron obligadas a comer menos por falta de dinero descendió de 19.45% a 11.50%, marcando una tendencia positiva en la seguridad alimentaria nacional. Este indicador, medido a lo largo de una década, refleja la capacidad de los núcleos familiares para cubrir sus necesidades básicas de sustento ante las fluctuaciones económicas del mercado interno.

Especialistas en política social señalan que esta transición obedece a una combinación de factores, entre los que destacan la recuperación del poder adquisitivo y el impacto de los programas de transferencias directas coordinados por la Secretaría de Bienestar. El incremento constante en el salario mínimo y la estabilización de los precios en la canasta básica han sido elementos fundamentales para que un mayor número de hogares logre sortear la carencia alimentaria. Sin embargo, los expertos advierten que, pese al avance, aún persiste un sector vulnerable que requiere atención focalizada en zonas de alta marginación.

El análisis técnico destaca que la brecha entre las distintas regiones del país sigue siendo un reto para las autoridades. Mientras que en el norte y centro del país los indicadores de acceso a la alimentación muestran una mayor resiliencia, las zonas rurales del sur enfrentan mayores complicaciones logísticas y económicas. La implementación de estrategias para fortalecer las cadenas de suministro locales y el apoyo a la producción agrícola de pequeña escala se perfilan como las propuestas centrales para consolidar estas mejoras en el corto plazo.

Para el cierre de 2026, el compromiso institucional se centra en mantener la estabilidad de los precios y evitar que factores externos afecten la capacidad de consumo de las familias. El INEGI continuará monitoreando estos indicadores para evaluar la efectividad de las acciones implementadas por las dependencias federales. El desafío para los próximos años será no solo mantener la tendencia a la baja, sino lograr la erradicación de las brechas que todavía impiden que un segmento de la población acceda a una dieta completa y balanceada de forma permanente.

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